Era un libro de apróximandamente 300 páginas, “se leerá rápido”, pensé. Como investigador académico me he enfrentado a grandes enciclopedias y uno que otros voluminosos libros de historia, antropología y ciencias humanas. Obviamente estaba subestimando la gran obra minimalista del Señor Hill y pude ver que para aprender algo nuevo (y grande) se puede hacer desde algo sencillo.

Y es que no debemos juzgar un libro por su portada (o el número de páginas) pues como muchos dicen ‘menos es más’, resulta que las humildes 300 páginas me dieron el secreto para ser rico, y no solo eso. Me entregó acceso a un potencial que se encuentra dentro de sus breves pero significativas enseñanzas a través de relatos y anécdotas verídicas y nombres de personas exitosas que pueden ser encontradas en google (Positivismo a todo dar, sigo siendo un hombre de ciencia, toda información debe ser constatada y verficiada)

No conseguí riquezas que engrosen mi cuenta bancaria, pero si de otra índole y es la riqueza por la cual realmente me he inclinado desde que un libro cayó por primera vez en mis manos: el conocimiento. El libro resultó ser toda una herramienta útil para la obtención de mayor y mejor información, sin tener que ir a otros sitios o rebuscarse demasiado.

Como apunta Hill en su obra, parafraseo: “El secreto estará a la disposición de todo aquel que esté listo, los más preparados para obtenerlo quizás lo encuentren en el primer capítulo, quizás otros necesiten llegar al final para obtenerlo”.

Una vez leí las primeras líneas creí saber y entender de qué se trataba éste secreto. Y la verdad no me encontraba muy lejos, pero no fue hasta que alcancé leer el final confirmé mis hipótesis, que luego se volvieron teorías y que hoy en día se encuentran en fase de experimentación. No pretendo arruinarles la sorpresa simplemente revelando el gran secreto, así que les daré la oportunidad de leer la obra, de pensar por ustedes mismos, conocer un par de interesantes historias reales y sorprenderse una vez hayan logrado descubrirlo.

Hablando en un aspecto aún ás personal, conocer la poposición de Napoleón Hill en ‘Piense y hágase rico’, si bien no ha sido usado para engrosar mi cuenta bancaría (aún) ha ayudado en áreas más densas de mi vida como lo han sido la ansiedad y los problemas de desestima hacia mi mismo, este libro puede ser una fuente de ayuda no solo a nivel financiero si no también personal y espiritual.

Durante mis años de formación académica libros de programación neurolingüística, psicología, educación, antropología, sociología y un largo etcétera pasaron por mis manos, todos llenos con datos e información pertinente que hasta el día de hoy me acompaña, pero ninguno contenia un secreto tan valioso como ‘Piense y hágase rico’ de Napoleón Hill.

Este ‘opus’ con sus humildes 263 páginas es un material de estudio recurrente ya que no solo con descubrir el secreto y comenzarlo a aplicar abandonas el libro. Esta maravilla me ha traído de vuelta a sus páginas para continuar escudriñando y verlo desde otros ángulos.

Sin más que agregar solo espero que sea de tanta utilidad para otros como lo ha sido para mi en lo personal y desde mi más profunda honestidad. Pero sobre todo, espero que cuando lo leas ya estés listo para obtener el valioso regalo de Napoleón Hill.