Si bien la pregunta que da título a este artículo parece sencilla, su respuesta está lejos de serla, debido a que puede tener tantas variantes como la cantidad de personas que quisieran contestarla.
Emprender un nuevo negocio representa un sinfín de expectativas y emociones, pero también de dudas. Muchas veces los contratos a la hora de alquilar un local nos exigen un anticipo de varios meses, cuando en realidad no tenemos 100% definido que sea una verdadera necesidad. Esto implicaría elevar los costos de nuestro día a día, desequilibrando las finanzas de nuestro nuevo negocio.
No hay una verdad absoluta a la hora de especificar si necesitamos una oficina para desarrollar nuestra actividad, ya que esto va a depender entre otras cosas de nuestra ocupación, el espacio del que dispongamos en nuestro hogar, nuestro presupuesto o la cantidad de tiempo que nos lleve llegar al lugar en cuestión.
Un buen primer paso sería definir si la actividad que vamos a desarrollar necesita de nuestra máxima atención y concentración, porque si, por ejemplo, compartimos vivienda con nuestra familia y necesitamos escribir un libro, la tarea se vuelve prácticamente una misión imposible.

En segundo lugar, debemos interiorizarnos acerca de cuál es el verdadero objetivo de contar con una oficina. En muchos casos tenemos la necesidad de citarnos con clientes y mostrar la seriedad que transmitiría un despacho en una zona muy bien acomodada en el centro de la ciudad. Pero otra posibilidad es que este gasto que supondría alquilar una oficina, no tuviera mucho sentido.

El enfoque debería estar puesto en la forma de lograr ser más productivos, sea cual sea nuestra tarea. El teletrabajo es una forma que ya se estaba poniendo de moda, pero que se vio fuertemente acelerado por la aparición de la pandemia en este 2020, y la Universidad de Exeter realizó un estudio en 2014 (https://www.latercera.com/noticia/estudio-britanico-revela-que-el-acceso-a-areas-verdes-es-clave-en-la-calidad-de-vida-de-las-personas/), en el cual los investigadores descubrieron que el simple hecho de colocar plantas en las oficinas de sus empleados, aumentaba tanto la concentración como la satisfacción en el trabajo. Entonces, ¿Por qué no realizar nuestra actividad en un parque cada vez que podamos? Puede ser una excelente manera de relajarnos y lo único que necesitamos es un ordenador, una conexión a internet, y un móvil. El teletrabajador es más eficiente, está más motivado y es más autónomo. Además del plus de contar con mucho menos estrés.

Por último, una buena idea sería observar a las personas que ejercen nuestro mismo oficio e indagar en como desarrollan su actividad, pero sobre todo esta observación debería hacer hincapié en si el lugar en el que desarrollan esa actividad los hace potenciar sus virtudes o si, por el contrario, provoca una disminución en su rendimiento.
Porque nuestra investigación debe concluir si alquilar una oficina, o un local, representa un gasto o una inversión. Ya que mientras los gastos deben ser controlarlos al detalle para intentar reducirlos, las inversiones son necesarias para el crecimiento de nuestro negocio. Si logramos que el sitio donde desarrollamos nuestra tarea nos dé un rendimiento extra, sin dudas estaremos en presencia de una inversión.