¿Alguna vez te preguntaste cuáles son los verdaderos hábitos de las personas ricas? ¿O cómo lograr una posición en la que el dinero ya no sea un problema en tu día a día?

La educación financiera, debería ser un requisito básico para poder afrontar un futuro de prosperidad y abundancia. Pero, según el libro de Thomas Stanley y William Danko, el verdadero millonario de la puerta del al lado no hace referencia a esa típica persona que todos fantaseamos en nuestra imaginación, con mansiones enormes, autos último modelo o lujos de los más excéntricos.

“El millonario de la puerta de al lado” derriba varios mitos de lo que en verdad significa la riqueza y nos explica que, en la mayoría de los casos, la principal característica de las personas prósperas radica en cómo administran el dinero. Para ser concretos, el libro habla de un estudio realizado en Estados Unidos que dio como resultado que 50 de cada 100 millonarios llegaron a acumular riqueza, no por sus ingresos, sino por la correcta administración de su capital.

A pesar de lo que piensa el común de la gente, una idea importante destacada en el libro es que el principal interés de las personas millonarias debería ser conseguir la independencia financiera, en lugar de gastar el dinero en frivolidades y lujos que a la larga no los llevarán a ninguna parte. Para esto es indispensable llevar un estilo de vida por debajo de las posibilidades, evitando el clásico error de “ganar más para gastar más”. Luego de conseguir este primer paso, los esfuerzos se concentran en aumentar los ingresos e invertir de manera inteligente la diferencia entre lo que gastan y lo que ganan.

Para exponer aún más esta distinción, los autores proponen una comparación entre una persona que vive una vida de lujos y otra que vive una vida común y corriente. En el primer caso nos hablan de “Gastadores de riqueza”, las cuales son personas con altos ingresos pero que a su vez gastan más de lo que ganan, cambian de auto de manera habitual, aman endeudarse constantemente y toman vacaciones costosas todos los años. Mientras que del otro lado, los “Acumuladores de riqueza” usan ropa sencilla, tienen vehículos usados pero en buen estado, llevan un presupuesto de gastos, e intentan no tener deudas ni gastos recurrentes.

Por estos motivos, si consideramos que la persona con una vida más modesta tiene el dinero suficiente para cubrir sus gastos básicos de por vida debido a llevar unas finanzas ordenadas, esto nos lleva a preguntarnos: ¿Quién de las dos personas tiene en realidad más riqueza? Y aquí es cuando el libro introduce, de manera inteligente, el interés por tener una mayor libertad para disfrutar de la vida.

Sin embargo, también nos explican que esta necesidad de tener las cuentas al día y de ser austeros, no debe llevarnos al extremo de descuidar nuestra alimentación o alejarnos de vivir en una casa que nos transmita comodidad, porque siempre debe haber un balance para lograr optimizar nuestro estilo de vida.

Por último, si bien este maravilloso libro está lleno de conceptos e ideas que pueden nutrir la mente de aquel que vaya en búsqueda de la riqueza, creo que el concepto que más debemos consolidar es la idea de ganar más y gastar menos. Acumular más y aparentar menos. Invertir más y derrochar menos. Porque independientemente de cual sea nuestro ingreso, para obtener mayor libertad necesitamos saber qué hacer con él.