Primer contacto:

Los alquimistas son seres muy particulares que pasan completamente desapercibidos ante los ojos inexpertos de un vil mortal. Sin embargo, después de compartir tiempo con un verdadero alquimista, uno puede llegar a reconocerlos aún cuando ellos pretendan esconderse bajo el disfraz de una persona común y corriente.

¿Cómo sé que es así? Bueno, lo descubrí por accidente gracias al hombre que compró la casa de mi vecina, aquí en Lima, en el Barrio Barranco. La casa era modesta aunque, por lejos, la más bonita de nuestro colorido barrio. Había pertenecido a Doña Clotilde, una señora mayor que fue trasladada a un hogar para ancianos por sus hijos, que después de un tiempo, decidieron vender el inmueble. El nuevo propietario pagó de contado el total de su valor y se mudó con unas pocas pertenencias.

Cuando por primera vez nos cruzamos en la acera lo pude ver frente a frente. Por supuesto, en esos momentos no sabía que Alberto, el nombre que utilizó cuando nos presentamos, era un verdadero alquimista. Mucho menos creía que un alquimista pudiera existir en pleno siglo veintiuno.

Alberto era un hombre de alrededor de cincuenta años y tenía un aspecto tranquilo, el de una persona que no tenía prisa por llegar a ningún lado. Por primera vez experimenté la sensación de estar frente a alguien que tiene el control de su entorno, que maneja los elementos y las energías a su antojo. Parecía una mezcla de monje tibetano y atleta retirado. En el mismo momento que estrechamos nuestras manos, me sentí contagiado por el efecto tranquilizador de su energía.

Alberto acababa de llegar de un largo viaje después de haber recorrido gran parte de nuestro planeta. Durante dos años había estado visitando distintos lugares que, como me mostró en otra oportunidad, tenía registrados en una pequeña libreta que siempre llevaba con él. El bronceado en su piel me hacía pensar que probablemente habría visitado playas, navegado por mares, y quizás recorrido desiertos y montañas. Sí, debía haberse tratado de un viaje de aventuras, supuse.